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miércoles, 4 de abril de 2018

La casa (relato corto)




Hacía ya mucho que en su porche no se mecía la antes colorida hamaca.



Durante un tiempo, cuando se descolgó una de las cuerdas, flameó como un pendón camino de la fatal guerra; pero hasta la más fuerte amarra claudica ante la intemperie.



El jardín trasero, cual pequeña Amazonia asomaba por los costados, y sobre los aleros se acumulaban la pinocha y los años. Aquí y allá, en su devenir y vida, los ratones y los gatos tomaron para sí, aquello que por los hombres no estaba habitado, la solitaria y vieja casa.



Una mañana, unos ojos con tristeza miraron su fachada, sus ventanas y puerta desvencijadas; su pasada gloria. Él, mirando sus manos, se sintió fuerte y con la sabiduría necesaria.



Quiso el destino que la primavera y la pericia, diesen paso al verano y durante éste, madurase el esfuerzo y ya casi a principios de otoño, todo quedó listo en la casa para poder ser llamada otra vez hogar.



A sus pies, sobre el césped recién cortado un cartel exhibía un "SE VENDE" con un número debajo; 666 666 666. ¿Acaso es el diablo su dueño?; se preguntaban acelerando el paso los pocos que junto a ella pasaban.



Poco a poco las arenas del tiempo se fueron desgranando y fue el cartel su primera víctima. Volvió a flamear la colorida hamaca y como ya pasó otras veces sobre los aleros creció la pinocha y ratones y gatos la volvieron a ocupar. Y volvieron aquellos tristes ojos, tan llenos de sabiduría y edad a mirar con ternura en el primer piso esa ventana y su único sano cristal.







Fin




Rafa Marín



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