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domingo, 31 de mayo de 2020

Mis ojos

A mis ojos se abre este cielo,
que es el mismo que los tuyos ven,
quizás cubierto de velos,
quizás, porque no lo sé.
Hay en mi pecho un anhelo.
Hoy, para ti, ¿qué seré?
¿Otra puerta del miedo,
o una sonrisa del revés?
Yo imaginándome lucero
y tú, esa luna que no tendré.
No, mi boca no dirá te quiero,
porque la tuya no va a responder.

Rafa Marín 

La pesadilla (relato corto)

Despertó gritando, o al menos eso creyó, que había despertado. La habitación a oscuras, olía a sudor, a excrementos y humedad y a miedo. Sentía que su cuerpo no le pertenecía. En aquella oscuridad, se sintió solo, como sólo puede sentirse el reo en la cámara de gas. Se oían golpes metálicos amortiguados por los muros de su encierro. Puertas que se abren y cierran, pensó. Las puertas del mismo infierno. Con la creciente lucidez, volvió el dolor lacerante del costado y el de los pies y manos. Intentó moverse y tuvo que ahogar un grito. Que no sepan que estás despierto, se dijo, porque entonces volverán. Recordaba la cara de uno de sus captores y el susurro del otro. Recordaba el brillo del cúter y cada corte que éste hizo en su cuerpo. Una luz cegadora inundó la celda y una risa se dejó oír fuera de su campo de visión. - Vaya, ya ha despertado la bella durmiente. Un escalofrío recorrió su cuerpo y la patada en la espalda le rompió otra costilla. Golpes, amenazas, insultos y dolor, cayeron sobre él como el agua helada de una cascada invernal. No hubo preguntas, nunca las hubo, pero al ver las tenazas se echó a llorar. - Ven, que te voy a cortar los dedos, dijo el susurro con suavidad. Gritó llamando a su madre, una y otra vez, tantas como dedos vio caer al suelo, hasta que todo se volvió negrura y olor a heces. Despertó y la tenue luz del cuarto le de volvió el reflejo de su mirada en aquellos ojos tristes. - Tranquilo, mi amor, sólo es una pesadilla. Notó la humedad de sus lágrimas resbalando por sus mejillas. Temblaba todavía cuando se levantó y encendió un cigarrillo camino de su despacho. Compulsivamente se palpó manos y torso. Notó las viejas cicatrices y volvió a romper a llorar. - ¿Cuando acabará?, susurro. Se miró en el espejo y entonces pudo ver la cara de quien le susurraba en los sueños.

Fin

Rafa Marín 

sábado, 30 de mayo de 2020

Medianoche

La medianoche me lleva,
por entre las calles desiertas,
al ritmo de pasos cansados
y una boca hambrienta.
Cada esquina es un peligroso vado,
una corriente incierta.
Pero, por estas calles vago,
con mi lápiz y su libreta.
Siempre mudo y siempre gritando,
siempre con alma de piedra.

Rafa Marín 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Noche

Del fondo azul oscuro de la noche saco:
a veces una lección no aprendida,
otras un sueño lejano y alguna vez,
la caricia tibia de sus manos.
No importa cuando, si hoy o ayer,
ni si las andaba buscando.
Son como esas pequeñas estrellas
que me vienen a ver;
con sus mundos tan lejanos,
sin orillas ni saber.

Rafa Marín 

jueves, 14 de mayo de 2020

Sombras y palabras

En la sombra que es el olvido,
vive mi perdida mirada;
tan ausente y limitada,
como el resto de mis sentidos.
De mi ego hago gala;
tiempo muerto y perdido,
en el que no he aprendido,
de esta vida casi nada.
Ahora que llegan días oscuros,
ante mis ojos se despliegan,
estas amapolas del infortunio.
Frías mis manos cuando se entregan,
garabateando los azules dibujos,
que no son más que dolor y pena.

Rafa Marín 

miércoles, 13 de mayo de 2020

Escribo

Escribo, que más da.
Plasmo momentos que,
una vez fueron dolor y soledad.
Escribo, no sé, si bien o mal,
pero no elijo el momento,
también eso es verdad.
Escribo y a veces no corrijo,
me da miedo decir las palabras de verdad.
Como si al releer lo escrito,
un fantasma me viniera a visitar.
Escribo, como esperando verte conmigo,
sin este puñetero cristal.
Sintiendo en tu pecho el abrigo,
que las letras no me dan.

Rafa Marín 

jueves, 7 de mayo de 2020

Ella

Las duras noches en vela,
los días de obstinado sueño,
persiguiendo con empeño,
lo que ella me niega.
Quizás si toda esta espera,
no fuera más que silencio,
encontraría en el puro verso,
la paz que su mirada se lleva.
Si la luz que la ilumina,
en esta noche de luna,
fuera porque me mira.
Al cielo que la encumbra,
le recitaría las torpes rimas,
que empachada derrama mi lengua.

Rafa Marín