Vistas de página en total

domingo, 30 de septiembre de 2018

El perro (relato corto)

Pese a su corta edad, aún no cumplió la veintena, en sus ojos había una nada infinita. Nunca parecía tener prisa, pero aquella mañana estaba pálido con la luna en los cementerios. Se sentó y apoyó la espalda contra el muro...ya da igual...pensó y amartilló el arma.
Sonó un disparo, pero no había palomas a las que asustar. Nadie levantó la cabeza preocupado y el eco se apagó sin que nadie supiera nada. Miró al animal abatido, sólo era un pobre perro, un poco de piel y huesos que sufría con aquella enfermedad. Se levantó y lloró.
Era hora de partir se dijo, la mañana va a ser calurosa y pronto será imposible dar un paso por este desierto de piedras calcinadas. No miró al cadáver del perro, tomó el odre con agua y empezó a caminar hacia el amanecer. Su sombra era alargada pero el no la vio.
Caminaba con el ritmo cansino de los camellos, tapando cada centímetro de su piel. A lo lejos, en la ardiente llanura distinguió lo que parecía una carretera, con sus raudos coches brillando, sabía que era sólo un espejismo, pero de repente algo apareció ante él.
Era algo inesperado, un grupo de grandes piedras negras y brillantes, los espejismos nunca quieren ser piedras, pensó sonriendo. Siguió avanzando cansínamente, todo gesto de prisa es inútil en este paisaje, las piedras no se van a mover, estaba cansado para correr.
Unas horas más tarde alcanzó en pétreo túmulo. Una estrecha abertura le invitaba a la sombra del interior, pero antes había que mirar que le traería el mañana. Subió a la pequeña montaña y a la luz del atardecer vio que aquel desierto se acababa, se refugio dentro.
No se sorprendió al encontrar en su interior un pozo y leña abundante, aquel era un camino muy transitado. Por el viajaban mercaderes y mercenarios...y los eternos desertores cansados de tanto dolor y sufrimiento. Ceno y bebió y pronto se dejó vencer por los sueños.
Despertó al recibir una patada en las costillas, era una patrulla militar. Miró a los ojos del teniente y supo que no había nada que hacer ni decir, se dejó arrastrar fuera, uno de ellos amartilló su arma y le disparó a la cabeza, como hizo él con el perro.

Fin

Rafa Marín




viernes, 28 de septiembre de 2018

Viernes por la tarde

Va creciendo este viernes,
se llenó de madres con niños,
sueños ahora que se detienen,
hasta la noche del domingo.
Todas en sus caras tienen,
la frescura feliz que digo,
madres vestidas de viernes,
entre mochilas y niños;
miradas que se entretienen;
buscando la voz de un amigo.

Rafa Marín

Aquí estamos

Mi alma estoy perdiendo,
un espejo he encontrado;
sueño en el que me pierdo,
mientras los días van pasando.
Hay siempre un te quiero,
que no ponuncian los labios,
camino que viene de lejos,
a los miedos va sorteando.
La prudencia en la que ando,
para no meterle prisa,
de versos me va llenando.
Cada suspiro y cada risa,
a sus ojos están mirando,
contagiándose de alegría.
Rafa Marín

martes, 25 de septiembre de 2018

La huída (relato corto)

Le sorprendió la lluvia en mitad de aquella meseta despoblada y gris. El camino era una línea negra que se perdía en la nada del monótono horizonte; quizás por ser hombre de montaña, aquel paisaje le recordaba al mar que una vez vio desde los aires subido en un avión.
Se caló más aún el sombrero y subiéndose el cuello de la gabardina siguió caminando. Prefería el blando tacto de la cuneta herbosa y perfumada, que la dura pestilencia del asfalto. Poco a poco el día entre escampadas y aguaceros, iba pasando sin ver a nadie.
Al poco de dejar de llover, justo al margen izquierdo de aquel solitario trazo de negrura, descubrió una hondonada, que anchurosa le dejaba ver el inicio de una quebrada; como si un dios hubiera dado un hachazo al terreno para dibujar algo sobre aquella inmensa pizarra.
Decidió dejar la soledad de un sinsentido, para adentrarse en una novedad no menos solitaria. Lo que parecía un simple accidente, en realidad era un descenso a las tierras verdes y boscosas que rodeaban aquella meseta que ahora dejaba. Al menos hay árboles pensó.
El barro se pegaba a sus botas como queriéndole atrapar, pero la imagen de una cabaña entre los árboles a unos 5 kilómetros, le daba el empuje necesario para no desistir. Mientras se acercaba intuyó lo abandonado del lugar, pero esto más que desanimarle le alegró.
A estas alturas de su vida y ya que tenía por propósito dejar atrás todo lo que fue, lo que menos necesitaba era la compañía de alguien solitario con ganas de charla. Llegó a aquel lugar y se sorprendió, todo estaba en buen estado, aunque deshabitado hacía mucho.
La puerta, aunque cerrada, no tenía cerradura y una vez dentro, encontró una buena provisión de leña, un catre basto de madera y una mesa con dos sillas y un mueble. La luz disminuía y se apresuró en encender la chimenea; luego se sentó frente al alegre fuego y suspiró.
De su mochila sacó pan y queso y una botella media de vino y unas cuantas nueces. Le invadió un sentimiento de soledad tan profundo que sintió la necesidad de llorar como un niño perdido.
Se acercó al fuego y mirando las llamas se serenó y algo reconfortado dijo a la soledad que le rodeaba:
- Quizás sea lo que busco.
Comió, alimentó la chimenea y durmió con el sueño de los justos, la mañana le traería una respuesta, ese fue su último pensamiento antes de dormirse.
Despertó sobresaltado, pero todo estaba como la tarde anterior, solitario y pacífico; por una vez en muchos meses sonrío.
Desde la ventana vio algún ciervo y liebres y un hermoso paisaje con riachuelo. Salió y rodeó la casa, descubrió varios árboles frutales y lo que parecía haber sido un huerto y la entrada a un sótano. Bajó a su interior y quedó maravillado, contenía todo lo que iba a necesitar, herramientas, semillas, un par de escopetas, que aunque viejas en perfecto estado y varias cajas de munición.
También había una nota colgada que decía:
"Cuando decidas irte, deja todo como estaba"
Había varios nombres y fechas de un tiempo pasado firmándola.


Fin
Rafa Marín

domingo, 23 de septiembre de 2018

Historias sin final

La verdad se despertó
en la soledad muerta
de mil madrugadas.
Todos la oímos gritar,
pero nadie hizo nada.
Correr por los laberintos,
de un sombrío bosque,
dejarse allí azotar
por las ramas bajas;
que hirientes sinrazones,
para no darnos las manos.
Ayer entre los pasos
de aceras gastadas,
te sentí sin verte,
como sienten los ciegos la belleza.
Caras que se dejan bañar
por un mar de lágrimas.
Sonríes y sé que sueñas,
con poder decir basta:
"correr desnuda, libre
y siempre descalza"
Hay un temporal que cuelga
sobre nuestras espaldas.
La sabiduría aquí es tan inútil
como las frias espadas.
Rafa Marín

Ella (relato corto)

Cada mañana era presa de la misma rutina. Una ducha muy caliente que le arrancará esa piel que creía muerta, un poco de sombra de ojos y color tenue para sus labios. A veces, hacia un esfuerzo que no llegaba a entender y se maquillaba los pómulos y acentuada el color de sus labios. Vestía cómoda, para no llamar la atención, odiaba sentirse observada, odiaba esos ojos varoniles que intentaban dibujar su figura desnuda.
Aquella noche, tras un largo día de trabajo, niños y desatención, decidió llamar a aquella misteriosa puerta, que junto a la entrada de su casa, dejaba ver algo de luz del interior.
Para su sorpresa nadie abrió, pero le pareció como si un cerrojo se cerrará por dentro. El tiempo pasó, ella miraba aquella puerta, entre curiosa y un poco, porqué no, dolida.
Pero cada día que pasaba, la puerta parecía desvanecerse; ella tenía la sensación de ser una de las trompetas que arruinó las murallas de Jericó. Por fin una noche, vio la puerta abierta y un cartel que invitaba a mirar. Indecisa asomó tímida la cabeza y en un cartel de neón leyó: "si entras haré todo lo posible por robarte el alma"
Ella se rió a carcajadas, pero por favor, gritó a la sombra del interior, tú no sabes de mi nada y nada es lo que vas a encontrar.
Desde esa atrayente oscuridad surgió una dulce melodía, un canto que le dijo lo que ya en ella nadie veía.
Se sonrojó y sacando todo su coraje dijo.
- ¿No sabes que yo soy ella?
- Te haré daño, continuó diciendo, pues yo no se amar, seré una eterna promesa y de mis labios sólo su ausencia encontrarás.
Poco a poco la sombra se fue yendo, dando paso a un lugar sin cadenas. Ella se sorprendió, reía y pensó.
- ¿qué infierno es este? No hay ataduras, ni dudas, ni siquiera preguntas. Sólo me ofrece libertad, pero pide un precio muy alto.
El demonio, la invito a ser suya.
- Sólo me atraen las mujeres inteligentes y bellas, dijo este con una sonrisa.
- No puedo entregarme a ti, yo soy leal. Mi fe no me lo permite.
- No tengo prisa, yo soy la paciencia y tú curiosidad es mi fortaleza.
Ella, jugó, fueron noches de no dormir, pero le daba igual, ese demonio iba a saber quien era ella.
- Bella, dijo el demonio.
No lo digas más, le reprochó ella.
Pero el demonio no hizo caso y susurro.
 ... bella ... bella ... bella ...
- ¡No! Insistía ella.
Entonces el demonio, sujetándola con fuerza, la puso delante de un espejo y le susurro su nombre.
Ella se enfureció.
- ¿Como un demonio podía ver lo que había en su interior, cómo podía ver su piel y su ser?
Este, mirándola a los ojos la beso con su fuego.
- Tu belleza es tu alma, y yo me alimento de ellas.

Fin
Rafa Marín


sábado, 22 de septiembre de 2018

Sobre la arena

Sobre la aurífera arena,
erial de mis condenas;
una toalla y una caracola,
donde el mar no suena.
Las olas que vienen y van,
espuma blanca y los cantos,
dulce ficción de las sirenas.
Te miro,
eres cada una que veo pasar.
Sombrero de paja y una mesa,
que sin tus manos se vuelve
la más dura soledad.

Rafa Marín

De mi boca

De mi boca nacen mis deseos
y de la tuya mil silencios.
¿Qué quiero? Verte gozar
y que se hundan hasta los infiernos.
Yo, que de poeta no tengo ni un real,
de amante hicieron mis cimientos.
Todos tus labios poder besar quiero,
sin ninguno olvidar;
que de esta sed me estoy muriendo,
como se muere sólo en el mar.

Rafa Marín

viernes, 21 de septiembre de 2018

Tu bosque sagrado

En tu oculto bosque sagrado,
sería el temblor que anhelas,
sueño sin principio ni pasado,
porque el tiempo no lo gobierna.
Tan profundo y perfumado,
puro como la flor más tierna;
Tan secreto y tan callado,
porque mis labios no lo besan.
En tu bosque sagrado,
depósito está ofrenda.
Versos silenciosos que son pecado,
de mi boca que de ti está tan llena,
como estaría mi alma si tú quisieras.

Rafa Marín

lunes, 17 de septiembre de 2018

La voz

La voz es una dicha
que lanzamos al viento
y que un oído quiere recoger.
La voz que no entiende de muros,
a veces se vuelve eco
en la garganta que la vio nacer.
La voz, cual mensaje
de nuestros adentros,
salta y corre ligera,
es como cometa en el cielo
que se vuelve amanecer.

Rafa Marín

Levanto la mirada

Levanto la mirada
y sobre el azul se ven,
pequeñas nubes algodonadas
que nadie más quiere ver.
Levanto bien alta la cara,
atrás quiero dejar la vergüenza
que una vez pasé,
sin mi voz y sin rostro no soy nada,
tan solo una sombra al atardecer.
Sueño quizás que se olvidó
bajo la solitaria almohada,
tristezas de aquel ayer.
Vida que no quiere seguir encerrada
y que ya se cansó de tanto perecer.
Levanto la mirada,
qué más puedo hoy hacer,
el dolor que me recorría el alma;
como la niebla lo siento desaparecer.
Rafa Marín

sábado, 15 de septiembre de 2018

El canto (relato corto)

La sombra cayó sobre su cabeza casi como una bendición. Los grandes pájaros de alas sin plumas y estridentes graznidos seguían revoloteando. Peter, se quitó su bombín y se recostó sobre la humedad de la piedra.
- Aquí no me verán, pensó mientras aflojó su armadura.
Perdió la noción del tiempo, pero el sol ya declinaba en su recorrido.
Decidió esperar a la noche. A su amparo, quizás pasase desapercibido. Mientras llegaba la oscuridad, busco el origen de la humedad de la roca y en aquel delgado hilo de agua sació su sed.
La oscuridad le hizo temblar, pero el camino se percibía como un gris oscuro sobre la negrura que le envolvía. Comenzó a caminar de nuevo, al principio inseguro, pero ante la ausencia de graznidos pronto tomo confianza y avanzó con paso resuelto.
En su boca, casi sin darse cuenta, empezó a nacer una cancioncilla, intento acallarla, pero a cada pocos minutos está volvía insistente, como una mosca en otoño. Como seguía sin oír a aquellas temibles aves, al final decidió dar rienda suelta a su felicidad.
Cantó y Cantó, ya su boca era un torrente de bellas canciones de amor, al parar un instante por una rima que desentonaba, a lo lejos, frente a él, creyó oír un canto dulce, hermoso y tierno. La curiosidad le hizo abandonar el camino y dirigirse hacia aquel hermoso canto.
- ¿Qué ser tan hermoso y puro podía emitir esa melodía tan exquisita?
Él a su vez entonó su mejor repertorio, pronto, se todas partes empezaron a llegar los más hermosos versos y las más delicadas voces. Sintió que el terreno descendía, al principio de forma suave. Pero poco a poco lo hizo más pronunciadamente. De repente el suelo desapareció bajo sus pies, cayó sobre lo que parecía una blanda duna de arena. No le importó, los cantos eran cada vez más hermosos y él se sintió extasiado.
Poco a poco la luz del amanecer iba creciendo. Distinguió que se encontraba en un agujero y que no podría salir. También descubrió que el canto se iba transformando en los horribles graznidos de cientos de enormes pájaros sin pluma en las alas. 


Fin
Rafa Marín 





jueves, 13 de septiembre de 2018

En esta noche

Esta noche de lluvia y viento,
no conocen mis labios el calor de tu aliento,
ni mis manos el palpitar de tu corazón,
cuando las poso en tu pecho.
Esta noche, en la que dormir no puedo,
imagino tus ojos cuando besas el cielo.
Pasarán perdidas las grises nubes,
elevando entre luces sus roncos truenos;
llevarán en su canto este mi te quieto.
Cada gota que cae en tu ventana,
cada hilo que bordan como arroyuelos,
no serán unas tristes lágrimas,
sino mis susurros inquietos.
En esta noche de lluvia y viento,
soñaré que ya me quieres
y tus alas a mi te van trayendo.

Rafa Marín

Abro la ventana

Abro la ventana y la lluvia saluda;
como si fuera tu llanto.
Entra y en mi cara se enreda,
por mis labios se desliza,
tan dulce y tan cálida,
como imagino son tus besos.
Abro la ventana y te siento,
empapada de sueños,
vestidita de piel desnuda
y caricias como la seda.
Al cielo mi vista levanto,
quiero que mis ojos te vean,
que los tuyos no teman engaños,
para cantarte esta noche  Eunice,
en tus labios de mar me ahogaría.
Abro la ventana para ti Nereida
y hundirme en la lluvia y la noche.

Rafa Marín

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Florece la noche

Florece la noche
y se vuelve luna,
siempre la miro
y ella me responde:
no estés triste poeta
que versos compones.
Hoy te sonrió la fortuna
y ella quiere en su oído
tus dulces canciones.
Dile a la musa esa verdad
que tu corazón esconde.
Ríe poeta y haz que brille,
que sus ojos se enciendan
como rojos carbones.
Rafa Marín

martes, 11 de septiembre de 2018

Un poso de nostalgia

Un poso de nostalgia,
una sonrisa triste,
una duda en la mirada,
unas manos que resisten.
Un sueño en mi almohada
que de sus labios no se viste;
dulce niña desenfadada,
que por su hacer yo quise.
Una prueba a la esperanza,
de este demonio que insiste,
no calla sus alabanzas,
con el corazón triste.
Rafa Marín

lunes, 10 de septiembre de 2018

Puedo imaginar

Puedo imaginar cada gesto
del baile de sus manos,
aunque nunca las vi.
Puedo imaginar como se muerde,
en pícaro momento los labios
y por no hacerlo yo voy a morir.
Puedo sentir en mí el tibio calor,
de su cuerpo en su abrazo
y nunca estuvo cerca de mí.
Nos separaron los años
y una distancia sin fin.
Rafa Marín

Luz

Esa tenue luz que se filtra
por la ventana de tu despacho,
arcoiris que se dibuja entre papeles.
Quién pudiera por el pasar la mano
y ver como tus ojos sonríen.
Corre tiempo, no seas inhumano,
deja ya que sus ojos vuelen,
que tienen hambre las aceras,
del alegre taconeo sus pasos.

Rafa Marín

La oscuridad de tus ojos

Hay una muerte
más oscura que la misma muerte.
La duda en tus ojos,
pintada por mi ayer.
La oscuridad de los calabozos,
esa tan enrrejada y fría;
la de no sentir de tu mirada el gozo,
sufrimiento que siento nacer.
La tortura de no ser de tus ojos
el reflejo que sueño ser,
oscuridad esta de no conocer
el brillo feliz que tanto añoro,
porque tú nunca me vas a querer.
Rafa Marín

domingo, 9 de septiembre de 2018

El beso

Mientras nos clavamos la mirada,
entreabiertas las bocas,
se despierta nuestra sed.
Lenguas que juegan a ser lenguas
sin más tiempo que perder.
Yo, afortunado te besaba,
de la cabeza a los pies
y tú, mi niña enamorada
entre gemidos te dejas hacer.
De besarte en sueños imaginé,
la gloria infinita del tu amor,
dos almas por la vida olvidadas;
que juegan a dejarse querer,
tú, como diosa del río que mana
y yo, como hombre que apaga su sed.

Rafa Marín

Eres el rayo

Eres el rayo que parte al árbol,
un fuego azul e instantáneo.
Eres sueño nada más,
la melodía del desencanto.
Corre! Corre!
Sabes ya a dónde quieres llegar?
Porque eres esa luz azul del rayo,
una fuerza imparable
que abate al árbol.

Rafa Marín

Cantos

De allende los mares,
con sus cantos las sirenas.
De aquí a esta parte,
ninfas igual de bellas.
Todas a la vez cantando,
que hermosas sus voces llegan.
Y yo, aquí;
como un Odiseo amarrado,
dejándome enamorar
y con el vacío en mis manos.
Sólo tu silencio me apena,
Sólo tu voz espero en vano,
si tú por un instante quisieras,
de este mástil me desato
y a buscarte hoy corro,
como la sangre por mis venas.
Rafa Marín

Pasa la tarde

Pasa la tarde,
como si no pasara nada;
horas que se hacen soles
y frías madrugadas.
Pasa; porque pasar es lo que pone,
gentes a la deriva
y sus aceras con cartones.
¿Dónde está la humanidad,
esa puta sin condones?
Todo se volvió sombra
y allí durmieron sus corazones.
Vivas gritan desde allá,
aquí lazos, gentes y sinrazones;
todos buscando ganar,
pero sin acordarse de los pobres.
Rafa Marín

¿Dónde quedaron?

¿Dónde quedaron olvidadas,
esas lágrimas que ya no derramas?
¿Dónde están de él,
el perfume de su sudor
y su alma siempre cansada?
Yo, pobre loco que aquella vez lloró,
sin ocultar mis ojos a tu mirada,
¿dónde estaré, cuando tu voz
ya no rebote en la muralla?
Sueños y turbias mis ganas,
encendidas como carbón,
corazón que mantienes en ascuas.
¿Dónde estará ese tú y yo,
cuando de mí se olviden tus ganas?
Habrá, quizás para mí un paredón,
para ti, el honor de ganar esta batalla.
Rafa Marín 

Del pecado

Del pecado original
y todas esas tonterías.
A Eva, la quiero como es,
guapa, triste y también víbora,
Dulce cuerpo de mujer,
que a sus placeres me incita.
Quizás nadie lo pueda ver,
porque son esas cosas mías.
Pero aquel Edén le daría,
cuerpo, mente y todo mi ser.
Sublimar mi conciencia,
cuando imagina que la ve,
torso desnudo a mi entregada,
anhelante boca y besarla,
como besa el peregrino,
a la fuente de agua más pura.
Rafa Marín

sábado, 8 de septiembre de 2018

Musa

En un instante quedaron congeladas,
sonrisa, luz y su mirada.
En instante se llenó
de felicidad mi alma;
saber que necesitaba
mi voz
para sentirte otra vez guapa.
Qué más puede querer el poeta?
Una musa que llame a su puerta
y se muestre feliz y malcriada.
Dulce es el dolor que me llena,
como largas serán las madrugadas;
una niña sintiendo el amor
y este poeta soñando que le aman.

Rafa Marín

Todo quiero

Lanza tu boca un reto,
no es un objetivo mi fin,
es la meta lo que persigo,
no parar hasta estar ahí.
La verdad de los cielos,
no un premio que conseguí;
de tus labios ese te quiero
y que te entregues a mí.
Los corazones sin miedo,
son tan difíciles de abatir,
ya sabes que todo espero,
dime que mañana será si.

Rafa Marín

Reja

Tan verde imagino la reja,
como hermosa la dama que guarda;
sueños  de mi boca sin queja,
esos que hoy quieren besarla.
Que negra se hace ahora la noche,
sin el brillo en sus ojos de estrellas,
dura como mi corazón de piedra.
Ayeres que ya no volverán,
pañuelos tirados en la arena,
brisa sin cometas que poder volar,
lluvia que es sucia y fría.
Rejas que son de fiero metal,
puñales que mi pecho atraviesan,
ahora me hacen sangrar,
ayer eran besos que me comían.

Rafa Marín

La lluvia y su eco

La lluvia levanta ecos,
canto triste sobre el zinc
de los ondulados techos,
esa miseria que no tiene fin.
La lluvia se hace puro eco,
trueno que gime en las gargantas,
piedra mojada y los verdes setos.
La lluvia y sus ecos en mi mirada,
mil luces brillando en el cielo.
La lluvia me recuerda a ti,
sueño que ruge y verbo que estalla;
de qué nos sirve ahora mentir,
cuando todos leerán las palabras.
Lluvia y eco y sueños sin fin,
milagro de la naturaleza que canta.
Rafa Marín

viernes, 7 de septiembre de 2018

Si mi boca fuese

Si mi boca fuese,
cálida llama sobre tu piel.
Si es susurro en tu oído,
beso en tu cuello,
camino que desciende
por tu pecho cual escalofrío.
Si mi boca fuese,
la humedad que en tu espalda
se vuelve ardiente río,
¿qué no será cuando juegue
una cuarta bajo tu ombligo?
Si mi boca fuese en tus labios,
el silencio eterno sin olvido,
pura necesidad de dos almas,
que en su abrazo no temen;
ni al que dirán ni a los castigos...
Si así fuese y así lo quieres,
¿por qué estás jugando conmigo?

Rafa Marín

Nítido reflejo

Sobre el nítido reflejo del cristal,
unos labios que ahora sonríen
o también por si mismos mordidos,
al leer estas palabras que más da.
Un no me olvides que trajo consigo
la siempre oportuna casualidad.
¿Pero fue ella quien lo provocó?
Luces en la madrugada, sueños multicolor;
quién no quisiera salir a bailar,
bajo las ramas de un sicomoro.
Así, entre un todo borro
y un tú nunca estás,
van pasando estos días de verano.
Mis ojos que te miran sin mirar,
Mis manos que son sólo un vacio;
y tú que aprendes pronto jugar,
en este llámame, ya me has vencido.

Rafa Marín

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Sabes que quiero

Sabes que quiero
y que no voy a parar;
de qué me servirá negar,
si luego me sentiré maldito.
Soy un sueño nada más,
pero entre desvelos,
soy quien tus sábanas hábito.
Ni marinero ni capitán,
en el infierno para ti
y también para mí tengo un sitio.
Sólo quiero que vengas,
tú corazón voy a robar,
para que dentro del mío
Se acabe de una vez el hastio.
Rafa Marín

Somos una sombra

Somos una sombra
que se apaga en la niebla,
caminantes de un silencio
que ya nadie nombra.
Somos una verdad que
nadie quiere recordar,
un recodo del camino,
truco que no asombra.
Noche sin estrellas,
un trozo de oscuridad;
solitarios fantasmas,
unas voces nada más.
El ayer hoy nos recorre,
sin ninguna humanidad,
aguas que se escurren
por este frío pedregal.
Rafa Marín

Las niñas

Hay un murmullo de risas,
apagada pasión que lloran,
con mirada triste las niñas.
Unas parecen pedir perdón
y el resto invita a la riña;
chicos sin paz y sin corazón,
de ojos lánguidos son víctimas.
Aquí y allá aulla el vozarrón,
empujones y volar de sillas,
así ganan su amor las niñas.
En un instante el acero brilla,
Sangre que todo tinta con su color,
mientras las gargantas chillan.
Cruel es de madrugada el amor,
cuando esos ojos tristes brillan;
morirán entre sábanas y pasión
y otros serán segados por la cuchilla.

Rafa Marín 

lunes, 3 de septiembre de 2018

Cíclope

La soledad rodeaba al Cíclope,
en su conocimiento,
siempre estaba una fecha,
la que inexorablemente se acercaba.
Pero, ¿qué podía hacer? Nada;
sólo esperar y cuando está llegara,
sonreir y con un gesto amable,
entregar su fiereza y su espada.
Cegado por ese dorado saber,
de Zeus la más grande condena,
saber que se morirá en sus venas:
El tiempo ... la vida y todo querer.
Cíclope, que tu sed nunca se acaba,
que agua esta tan salada del saber;
conocimientos que nunca se acaban
y que te verán un día perecer.

Rafa Marín

No os equivoquéis

No os equivoquéis,
este soy yo.
Nunca retrocedo
y pienso que en eso,
somos dos gemelos.
A días la decepción,
cada noche esperando,
no sé que quiero
y así me olvido
de quien me amó.
Largas horas,
pérdidas de sueño,
una siniestra broma,
una hermosa canción;
siempre sin caricias,
nunca con tu voz.
No os equivoquéis,
de mi ser soy sueño,
como del cielo es
dueño el veloz halcón;
siempre estoy acecho,
canto para tu perdición.
Claro de luna fecundo,
faro en la moche oscura,
tu tormenta de amor.
Rafa Marín

Soy de allí

Soy de allí;
de dónde nadie se va,
tierra baldía y un ojalá.
Soy de las cunetas con hambre,
trigo segado antes de madurar;
noches oscuras, días sin sombra.
Solo la muerte me recordará,
cuando al final del camino
caiga en la cuenta.
Nunca fui lo que todos esperaban;
pasos siempre caminando hacía atrás.
Soy ... que más da ya,
eterno peregrino sin fe ni paz,
a veces recodo en el camino,
o meandro o cascada sin agua.
Rafa Marín

domingo, 2 de septiembre de 2018

Mientras repaso

Mientras repaso mi sentir,
horas de frío en este cuarto,
sangrante pluma al escribir,
que ya no sabe de dolor y llanto.
Miro tus ojos, tan lejos de mí,
Hoy quisiera poder besarlos;
buscar esa fuerza que ya perdí,
tierra que pisan tus zapatos.
Desencuentros y sus amagos,
la locura se niega a existir;
en esta coraza disimulando,
para en silencio de amor morir.
Al cielo quiero elevar el canto,
el don de las musas recibí;
unas veces camino llano
y otras el más amargo elixir.

Rafa Marín