No puedo ser silencio,
soy la alondra que canta,
en la rama a veces jilguero
y otras mirlo en la grama.
No quiero ser silencio,
sino la tempestad que brama;
a veces frío como el céfiro y,
otras cálida brisa en tu espalda.
No me hagas silencio,
abre al sol tu ventana,
me colaré muy adentro,
como el mar entre las calas.
Rafa Marín
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