Tan antigua la siento,
está sed de mis labios;
arenas de sal y viento,
vieja como los agravios.
Boca sin ese alimento,
de ella los besos varios;
destino donde me pierdo,
navegante sin Astrolabio.
Este rumbo que navego,
sueño y vida que arrojé;
a su merced me entrego.
Fui tan diablo como viejo,
tanto; mi alma ahí dejé,
para no tener ya sosiego.
Boca sin ese alimento,
de ella los besos varios;
destino donde me pierdo,
navegante sin Astrolabio.
Este rumbo que navego,
sueño y vida que arrojé;
a su merced me entrego.
Fui tan diablo como viejo,
tanto; mi alma ahí dejé,
para no tener ya sosiego.
Rafa Marín
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