Calurosa la tarde,
entre piel y sudor se va.
Con una agridulce mirada
y un paseo junto al malecón.
En rojo las nubes arden
y las brillantes olas de espuma y sal,
pronuncian en cada vaivén tu nombre;
que mi boca no puede nombrar.
¡Ay!
Que calurosa es la tarde,
cuando de su brazo te vas.
Rafa Marín
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