viernes, 13 de mayo de 2016

Vivo


Vivo,

más por no saber

ni tener dónde caer,

que por el hecho

natural de respirar,

al entregarme ahora

a la luz de tus ojos.

Corrieron los vientos,

adivinos de esquinas,

tras tus besos rendidos,

amanecer de medianoche.

Traseras de coches espías

y camas de solteras

que me envolvían

entre susurros y miedos.

Revivir al desconsuelo

en un portal oscuro

a tus ojos sinceros

y por siempre audaces.

Tan bello fue aquel gemido,

como bellas las palabras

que cada día te dedico.

Me rescataron del ayer

sin pedir auxilio.



Rafa Marín




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