domingo, 29 de marzo de 2015

Para mi sumisa diablesa (5)


Te imagino ahora que la distancia nos separa.

Arrodillada en aquella camilla de cuero negro.

Con tu cuerpo bañado en aceite u los grilletes puestos.

La mordaza que en tu boca resalta como un corazón

y tu piel que tiembla con el delicado roce de la vara.

Apéndice que en mis manos cimbrea

justo antes de caer sobre tus desnudas nalgas.

Y mi alma se eleva con el gemido callado que sueltas.

Cuando me desafías con la mirada y se pinta una sonrisa

en tu cara al verme levantarla de nuevo.

Tu mi esclava y yo soy para ti amo.

Mi ser que a ti está atado, confundido en este rol

que aceptamos por el simple hecho de ser un juego.

 

Rafa Marín

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